Módulo 2 semana 3 importancia de la escritura

Resumen de “Alto al dolor”

El objetivo  principal de este texto, es   dar a conocer  cómo el cerebro es capaz de controlar y percibir el dolor a través del ambiente interno y externo, sus características, factores, evolución, sistemas de defensa,  así como la posibilidad de transformarlo  para mejorar la calidad de vida a personas que sufren dolor crónico.

Primeramente debemos entender que es el “dolor”,  La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor,  lo define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión hìstica (de los tejidos, dolor físico)”, y con el dolor social (emocional) mismo que es provocado por daño, amenaza, ruptura o alejamiento de las personas queridas o del círculo social. Es personalizado y subjetivo, cada quien lo asocia con sus experiencias.  

Ahora bien el dolor se divide en agudo y crónico, tanto por su duración como por los mecanismos fisiopatológicos que lo generan. El dolor agudo es la consecuencia inmediata de un daño o aviso de algún problema orgánico urgente. Cuando el dolor dura más de tres meses es llamado dolor crónico, este, conlleva a incapacidad acumulada, estados emocionales negativos, pobre calidad de vida y afecta el funcionamiento emocional cognoscitivo, social, físico y laboral, señala el doctor en psicología experimental Benjamín Domínguez Trejo, investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Los adelantos en la biomedicina,  han hecho posible el desarrollo de fármacos para controlar el dolor. No obstante, explica Domínguez Trejo, los fármacos alivian como máximo el 40% del dolor crónico. El resto del alivio depende del ambiente (interno y externo) y su influencia en el sufrimiento de una persona con dolor crónico. "Por ejemplo, si un individuo está solo, va a sufrir más; si está acompañado, sufrirá menos. Y si está acompañado por personas que lo quieren, sufrirá todavía menos que si está rodeado de desconocidos", de igual forma Henry Knowles Beecher, anestesiólogo, señala en su libro La medición de las respuestas subjetivas, que los soldados en campos de batalla disminuían su dolor cuando los sacaban de ahí.

El destino final de la información sensorial, incluyendo el dolor es la conciencia. La conciencia o atención es selectiva, cuando nos concentramos en estudiar, no nos damos cuenta de que alguien ha puesto música, lo cual “nos invita a pensar que hay mecanismos de atención que pueden rechazar la información del dolor”  dice Condès-Lara.

Por ejemplo, hay creencias disfuncionales y funcionales. Las disfuncionales llevan a creer que el tiempo por si solo aliviara el dolor, o que existe un medicamento mágico que lo hará desaparecer. En cambio una creencia funcional nos permite pensar que se puede o se debe realizar actividades a pesar del dolor, “Una de nuestras pacientes, mujer de 70 años y con dolor muscular por lesiones en la rodilla, sufre dificultades al caminar, pero tiene la creencia de que debe hacer cosas. Decidió tomar clases de danzón porque le gusta bailar. Su creencia le ayudó a mejorar su dolor crónico de rodilla”  relata el doctor Domínguez.

La investigación científica, se hace con imaginación y creatividad. Estas residen en el cerebro. La investigación sobre el dolor y como controlarlo, muestran que el cerebro puede entenderse a sí mismo, y también contribuirse a sanarse.

¿Después de concluir con el propósito de revisión y corrección cambio mucho la redacción hecha?
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 ¿Cuáles fueron los cambios que realizaste?
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Guerrero V. (2014) Alto al dolor.  ¿Cómo ves? UNAM Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado el 07 de diciembre de 2014 de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/150/alto-al-dolor


















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